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Texto: Javier Pardos
Viernes, 27 de abril de 2012
Siempre hay un rincón para lo mejor

Canon EOS C300

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Hoy en día no es nada exclusivo lo que antaño quedaba reducido a un selecto grupo de profesionales o aficionados pudientes: tener una videocámara. Tan poco exclusivo que los móviles de última generación las incorporan y son responsables de la mayoría de contenido de los programas de batacazos y demás “pilladas in fraganti”.

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Muchos profesionales esperaban impacientemente el día del lanzamiento de un rumor que ya era una realidad: la nueva gama EOS Cinema, o EOS C, concretamente el modelo 300, que monta una base compatible con ópticas tipo EF, las habituales de Canon para sus cámaras SLR, mientras el modelo C300PL admite ópticas en formato PL, el estándar en la industria cinematográfica. El sensor usado, de 8,29 megapíxeles, tiene una superficie equivalente a un 35mm, una superficie notablemente mayor que la usada hasta ahora por cámaras equivalentes, lo que le permite aumentar la sensibilidad y reducir el ruido. Tal exceso de resolucion respecto a la necearia para obtener los aproximadamente 2MPx que exige una señal 1080p, le permiten obtener por separado 3 señales RGB a 1080p cada una. 

El nuevo procesador de imagen de Canon, DIGIC DV III, más veloz que cualquiera de sus predecesores, se encarga de manejar tal ingente cantidad de datos hasta un máximo de 50FPS, y permite no sólo la codificación MPEG2, sino también formato con profundidad de color 4:2:2. La inclusión de dos slots para tarjeta CF permite grabar más horas o realizar copia de seguridad en tiempo real para no perder valiosos contenidos en caso de producirse un fallo de la tarjeta o un problema de software en el volcado de la misma al ordenador o editor de vídeo.

Tras la teoría

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Compacta, siempre que tengamos en mente el tipo de cámara que es, con un acabado exquisito, a pesar de la cantidad de funciones disponibles, las más usuales están al alcance de la mano con la que asiremos el conjunto. Los cerca de dos kilogramos, que con un mínimo de accesorios y una óptica montados serán más bien tres, serían intolerables para una cámara réflex y sin embargo, resultan un lujo a las manos de cualquier profesional que hasta no hace mucho necesitaba apoyar en el hombro mucho más peso.

En la excelente respuesta especialmente en ambientes oscuros se refleja el esfuerzo de la implementación de un sensor de 35mm y un procesador de imagen a la altura del mismo. El movimiento, especialmente en 24p resulta de lo más cinematográfico, sin que por ello estemos anclados a este formato, pues podemos elegir otros ratios de frames más televisivos o creativos. La imagen, al contrario que en productos amateur, puede resultar demasiado “plana” para los ojos profanos, pero ello es debido a que se piensa en su afinado acabado en postproducción más que en su uso directo.

El artículo completo, en nuestra edición en papel.
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