Aviso sobre el Uso de cookies: Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia del lector y ofrecer contenidos de interés. Si continúa navegando entendemos que usted acepta nuestra política de cookies. Ver nuestra Política de Privacidad y Cookies
Carlos Medina Fotos: C.M. y Annaïs Pascual
Jueves, 21 de julio de 2011
Cinematografía digital

2012, ¿fin de una era?

Guardar en Mis Noticias. Enviar por email

El cine digital ha realizado grandes esfuerzos para estar a la altura técnica que el cine analógico, basado en celuloide, había delimitado. Pero todo este empeño debe mantenerse hasta el último eslabón, la sala de proyección, cuidando todo los detalles posibles para que el espectador vuelva a lo que nunca debió abandonar: el cine.

[Img #1969]Y entre esta cantidad de detalles, de novedades y de nuevas tecnologías nacidas para y por la sala (sonido envolvente, butacas más grandes y confortables, locales climatizados…), llega la renovación de los sistemas de proyección. Se ha tomado el año 2012 como punto de inflexión, el inicio del final del 35mm en las salas de proyección. Sin duda, desde las primeras experiencias hasta las últimas conclusiones son determinantes para potenciar el incremento de salas digitales en el mundo, concretamente en Europa, Estados Unidos y Japón.

Tres aspectos han sido y son claves para llevar con éxito esta transformación: la sustitución de los proyectores de 35mm por sistemas de proyección digital con garantías y calidad; la implementación de la infraestructura de distribución digital y tener contenidos atractivos generados por parte de la industria cinematográfica para que el espectador vaya respaldando el cambio tecnológico a través de su presencia en las salas y la valoración de esta nueva experiencia cinematográfica, quizás una de las transformaciones más importantes en la historia del cine.

Sistemas de proyección digital
[Img #1970]
Teniendo como referencia los resultados obtenidos por la película de 35 mm en las pantallas de cine, no es posible “bajar el listón”, y por tanto, proyectar de cualquier forma y manera. Eso no sería cine digital. No todos los proyectores y/o videoproyectores cumplen los mínimos para disfrutar correctamente de una película; por eso, se denomina “sistemas de proyección digital” a aquellas soluciones de fabricantes rigurosos empeñados en conseguir los parámetros técnicos similares al 35 mm, o incluso, en algunos aspectos, superiores.
Los sistemas de proyección digital tienen ventajas consustanciales al origen de la imagen digital: soportes que permiten mayor potencia de las lámparas (frente al cine, que por encima de los 10.000 vatios, acaba derritiendo el celuloide); la calidad de la imagen proyectada no varía con la repetición de los pases (frente a la degradación de la película de 35mm, por el arrastre mecánico de los proyectores y a la potente luz que atraviesa los fotogramas, lo que provoca el desgaste del negativo, ralladuras, rasguños y acumulación de polvo); y el espacio colorimétrico es mayor al cinematográfico, lo que puede implicar la reproducción de colores no vistos hasta ahora, entre otros. “La imagen digital es más brillante, más aguda, los colores son más claros y la imagen más estable,” sostiene Patrick von Sychowski, analista de Screen Digest. Ahora es el momento de las empresas Barco (Europea), Christie (N. América) NEC (Japón) y Sony (Japón) para hacer posible lo antes imposible en el cine analógico. Esto es cine digital.

El cine son cuatrocientas butacas que llenar
[Img #1971]
Esta frase de Alfred Hitchcock, director clásico de la cinematografía mundial, es fundamental tenerla presente para el devenir y el éxito del cine digital. La esencia del cine no ha cambiado ni cambiará, a pesar de las novedades, los avances y las nuevas tecnologías. 
Pero no a cualquier precio (y no nos referimos al precio del billete de taquilla). El cine digital tiene que jugar con las reglas del pasado y del futuro: la referencia de la película de 35 mm; los nuevos hábitos (globalizados y segmentarizados) de los espectadores; una mayor calidad visual y sonora en los contenidos digitales; internet; la diversidad de géneros y temáticas… Es decir, cine digital es un TODO: entretenimiento, arte, cultura y una actividad industrial legal que se tiene que desarrollar como cualquier actividad económica.


Si te interesó este artículo, también puede interesarte:

Noticias relacionadas
Videopopular • Términos de usoPolítica de PrivacidadMapa del sitio
© 2017 • Todos los derechos reservados
Powered by FolioePress