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Redacción
Lunes, 13 de marzo de 2017

En el Barbican, unos proyectores de la Serie M de Christie y una sorprendente termografía muestran cómo la tecnología crea nuevas formas de implicación entre arte y público

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Una nueva y extraordinaria exposición en el Barbican emplea una cámara militar capaz de detectar día y noche a un individuo a 30,3 km de distancia para crear una emocionante instalación de tres canales sobre el periplo de los refugiados que huyen de la guerra. Los proyectores 3DLP de la Serie M de Christie han sido concebidos para mostrar con un detalle y una claridad inéditos material fílmico de gran potencia lumínica y considerable aumento. La cualidad inmersiva de la proyección no sólo confirma la capacidad de la tecnología para dotar a los artistas de nuevas herramientas, sino también cómo estas herramientas se combinan para crear nuevas formas artísticas, posibles contenidos y, en última instancia, nuevas experiencias con las que involucrar al público.

En la creación de Incoming, el fotógrafo documentalista conceptual Richard Mosse, que cuenta en su haber con un premio de fotografía Deutsche Börse, trabajó con el compositor Ben Frost y con el artista fílmico Trevor Tweeten siguiendo a refugiados en su huida a pie, en barco o en otro tipo de vehículos. Con su extraordinario teleobjetivo, la cámara recoge a gran distancia asombrosos detalles de la forma humana. Un nivel de concreción que, a su vez, los proyectores 3DLP de la Serie M de Christie son capaces de traducir a imágenes porque han sido diseñados para maximizar todas las facetas de eso que ha dado en llamarse el camino del vídeo y que cubre desde la captura en origen hasta la recepción por el usuario final. De las imágenes del videowall se encargan tres proyectores HD10K-M (3-DLP, 1080P, 11.000 lúmenes) de Christie equipados con lente de doble lámpara. Ampliado en un display de tres canales sobre The Curve, la característica pared curva del Barbican Centre, hasta un cabello humano filmado a cientos de metros de distancia se percibe con toda nitidez.

 

Mosse siguió a los refugiados en su viaje por dos peligrosas rutas de migración a través del Sáhara hacia el norte, camino de la costa mediterránea libia; atravesando el Oriente Medio hacia el Mar Egeo; y cruzando por tierra los Balcanes hacia la Europa septentrional. La pieza se realizó, por tanto, en tres continentes, saliendo al encuentro de los refugiados en varios puntos de su camino. “Los artistas que en el pasado usaban su arte como crónica de la guerra solían mandar a los periódicos dibujos hechos a lápiz o tinta”, cuenta James Belso, Director Sénior de Ventas de Christie. “Hoy, en el siglo XXI, la tecnología permite enviar al público una experiencia inmersiva y compartida de un tema candente en una forma tremendamente cercana”.

 

“Quedé boquiabierto al ver en el proyector de Christie la primera prueba del material filmado sobre The Curve del Barbican. El maridaje de tecnología de proyección de alta gama con esta tecnología militar de vigilancia dio como resultado una experiencia totalmente nueva, inusitada y plasmada con gran belleza”, afirma Mosse.

 

Aspectos específicos del procesamiento de la Serie M permiten al proyector crear imágenes de esa calidad. “El procesamiento de la Serie M de Christie está pensado para mantener la mejor calidad videográfica posible en todos los aspectos del camino del vídeo. Entre los elementos de la Serie M que tan bien funcionan con el cine de vanguardia destacan su procesamiento a 10 bits reales y su curva Gamma reforzada, responsable de la espléndida definición del detalle”, explica Belso. “Si a ello le sumamos unos algoritmos de procesamiento de imagen propietarios diseñados para optimizar la calidad del redimensionamiento de la imagen, la conclusión sólo puede ser que los proyectores de la Serie M de Christie son los más indicados en el arte de creación de imagen de vanguardia”.

 

“La instalación inmersiva y multicanal de Richard Mosse aborda la crisis humanitaria de las personas desplazadas trascendiendo la capacidad de expresión humana y el propio realismo documental”, comenta Alona Pardo, comisaria de exposiciones del Barbican. “Defendiendo una nueva forma de mirar, la instalación fía en gran parte su éxito a la escala de las proyecciones, que envuelven literalmente al espectador y le obligan a encarar esta nueva realidad de alta definición con unos niveles de claridad y precisión que refuerzan la naturaleza sobrenatural y cinemática de la película”.

 

Unas experiencias compartidas que nos llegan hondo

“Lo inusual de este proyecto es que para comunicar todo el contenido narrativo nos hemos valido de una herramienta militar muy funcional a la que hemos dado un tratamiento totalmente estético”, nos cuenta Mosse. “Nos sorprendió mucho descubrir que la cámara crea unas imágenes de tonos muy hermosos y describe un mundo onírico en el que el cuerpo humano brilla y la radiación termal crea reflejos, halos y una distorsión asombrosa. El descubrimiento de esa cualidad estética fue, naturalmente, fortuito, pues la cámara fue creada con fines militares y no para ser usada por ciudadanos de a pie”.

 

Para lograr una calidad cinematográfica, Mosse imprimió un ritmo más lento a la velocidad de imagen del material filmado. La famosa “curva” de la arquitectura de los sesenta del Barbican resultó ser el lienzo de proyección ideal para la ambiciosa obra, y los tres proyectores de la Serie M de Christie han demostrado ser perfectos para mostrar una pieza de instalación de tres canales única y homogénea.

 

Tecnología para ayudar al público a vivir nuevas experiencias

La inusual naturaleza de la cámara genera unas imágenes singulares en cuanto a resolución y color —casi blanco y negro— y la proyección hace visibles los detalles más insignificantes.

 

“La longitud de onda infrarroja de banda media, o MWIR, se proyecta mediante una óptica de germanio de tierras raras (cristales cultivados en condiciones de laboratorio) sobre un sensor termal refrigerado a menos de 50º Kelvin. Naturalmente, el sensor no necesita percibir color, por lo que no lleva el mosaico filtro de color que las modernas cámaras digitales precisan para registrar la luz visible (rojo, verde, azul)”, señala Mosse. “El resultado es que, a pesar de su baja resolución, la imagen es muy nítida y se amplía sin perder un ápice de calidad. Con ayuda de los proyectores de Christie la escalamos hasta llegar a 8 x 5,5 metros por pantalla, un nivel de ampliación enorme que desemboca en una imagen plenamente inmersiva que transmite una sensación como sobrenatural. Nunca he visto algo así en cine”.

 

Simon Smith, Vicepresidente de Christie EMEA, remata: “Richard Mosse ha creado una proeza fílmica fabulosa, contundente y actual. La curva del Barbican es el espacio perfecto para que la gente disfrute de esta gran obra. La innovación tecnológica empleada en ella y su funcionamiento con la proyección ponen en valor la colaboración de Christie y el Barbican, un tándem que permite ofrecer al público experiencias nuevas y apasionantes”.

 

Proyectores empleados: 3 x Christie HD10K-M, 3DLP, 1080P, 11000 lm, lente de lámpara dual ILS 0.67:1HD

 

Incoming

Vista de la instalación

Richard Mosse en colaboración con Trevor Tweeten y Ben Frost

The Curve, Barbican Centre

Del 15 de febrero al 23 de abril de 2017

Fotografía de Tristan Fewings / Getty images

 

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