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Redacción
Viernes, 4 de septiembre de 2015
JUNIO-AGOSTO 2015

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De un tiempo a esta parte se ha puesto de moda, gracias a internet y a las redes sociales, un fenómeno de amplio calado internacional denominado micromecenazgo (del inglés, «crowfunding»). Este sistema de financiación colectiva, consiste, como el lector seguramente sabe, en la difusión pública de un proyecto o una idea, por parte de la persona que busca hacerla realidad, con el fin de conseguir la financiación necesaria por parte de prestamistas independientes de todos los rincones del mundo que simplemente simpatizan con la causa, o que desean tener en sus manos esa idea en forma de producto final.

[Img #4937]Brillante, ¿verdad? Lógicamente, se trata de un fenómeno que no tendría razón de ser sin la existencia de la red de redes, aunque podemos asegurar que el escenario de crisis actual, donde acceder a fuentes de financiación por la vía tradicional es una misión casi imposible, también ha contribuido a su enorme difusión, dando alas a emprendedores y «start-ups», los nuevos héroes del siglo XXI.

Kickstarter es, sin lugar a dudas, la plataforma de micromecenazgo más popular del planeta. Más de 8 millones de personas han contribuido con sus aportaciones monetarias a sacar numerosas ideas a flote en este portal, recaudando más de 1.500 millones de dólares y convirtiendo en realidad más de 80.000 proyectos. Unas cifras más que notables. En este original laboratorio en línea, que recientemente estrenaba su versión española, han visto la luz proyectos tan exitosos como los relojes inteligentes Pebble, cuyos creadores consiguieron recopilar más de 10 millones de dólares para su producción en serie; las gafas de realidad virtual Oculus Rift, ahora en manos de Facebook; o rarezas como Coolest Cooler, una nevera de playa supervitaminada con altavoces, licuadora, picador de hielo, luces LED, Bluetooth... En definitiva, el sueño de muchos hecho realidad. Porque precisamente de eso trata.

La industria audiovisual también ha empezado ha sacar partido de esta fórmula. Por un lado, podemos encontrar emrbiones de productos que, o bien no existen aún en el mercado, o bien combinan prestaciones o han sido diseñadas de una manera que por ahora nadie se había atrevido a desarrollar. Es el caso, por ejemplo, de la empuñadura de lente Quickdraw, del control inalámbrico Camera-Mator, de la cámara de película 4x5 Travelwide o de la innovadora Sphericam 2, un invento que hace unos días superaba el 100% de financiación, y que según sus creadores, permitirá grabar vídeo en 360º y 4K mediante 6 lentes autoestabilizadas. De momento, sus padres ya tienen el dinero. Ahora, a ver si son capaces de materializarlo en un producto de calidad y precio competitivo tan exitoso como el Pebble, o en un fracaso como la consola Ouya. Porque no olvidemos que también pueden haber proyectos que no estén a la altura: ilusiones perdidas... e inversiones, claro.

Por otro lado, los portales de micromecenazgo como Kickstarter o Indiegogo también suponen una interesante oportunidad de financiación para producciones audiovisuales de todo tipo, desde películas o documentales a videojuegos. Proyectos como «The Veronica Mars Movie Project», «Wish I Was Here», «Smart Citizen» o la reciente y genial «Kung Fury» también han obtenido su financiación a través de estas plataformas, una alternativa más a la producción audiovisual que conviene tener en cuenta, porque como decía Mark Twain: «Un hombre con una idea nueva es un loco hasta que la idea triunfa».

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