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José Manuel Artés
Sábado, 19 de julio de 2014
JULIO-AGOSTO 2014

Vídeo Popular 158

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Nuestro número de verano tiene dos claros protagonistas, Bit! Broadcast 2014 y los 4K. No son temas tan dispares como pudiera parecer a simple vista, ya que la Ultra Alta Resolución tuvo un gran protagonismo en mucho de lo que pudimos ver en nuestra feria patria del audiovisual profesional.

[Img #4458]En el mundo de las nuevas tecnologías se vive siempre pendiente de los que los anglosajones, con su habilidad para inventar expresiones pegadizas, denominan "the next big thing", o dicho de forma castiza, el próximo «bombazo». Es natural, ya que el ritmo de las innovaciones se multiplica de forma exponencial, y los nuevos desarrollos formarán la base de multitud de nuevas ideas que las empresas intentarán, a su debido tiempo, amortizar.
 
Los fabricantes de electrónica audiovisual, como es lógico, no son inmunes a esta tendencia, y a menudo impulsan el desarrollo de nuevas tecnologías como forma de diferenciarse de la competencia. También suele suceder que determinada tecnología se ponga de moda, y que todas las marcas se vean obligadas desarrollar su propia versión para mantenerse al nivel de la competencia. Esto es lo que ha sucedido recientemente con los sistemas de visualización en 3D, que han pasado de ser un argumento diferenciador a una característica de serie en algunos modelos de gama media y alta, mientras que en los modelos más básicos ya se prescinde de ella para poder ofrecer mejores precios.
 
En el futuro inmediato, otros desarrollos tecnológicos están llamados a suceder a las 3D como reclamo comercial; las pantallas curvas, sin ir más lejos. Sin embargo, tecnologías como los 4K o los paneles OLED son harina de otro costal. Un panel en 4K permite que el espectador pueda situarse en un punto más cercano a la pantalla sin percibir los elementos individuales que forman la imagen; las pantallas OLED proporcionan una calidad de color y contraste que actualmente no se puede encontrar en ningún otro panel, excepto quizá en alguno de los escasos modelos que quedan de plasma. No son meras argucias comerciales, no son una moda pasajera: son el próximo bombazo, y están a la vuelta de la esquina.
 
Es cierto que, al final, una parte importante del éxito o fracaso de una determinada tecnología es su nivel de conveniencia: ¿Tiene un precio ajustado? ¿Lo perciben como ajustado los consumidores? ¿Resulta práctico y cómodo? ¿Tiene un apoyo amplio de la industria? ¿Es fácil de conseguir? ¿Cabe en mi salón-comedor? ¿Hay que adquirir accesorios? ¿Son los accesorios caros? Preguntas que responden a un sinfín de preguntas excepto quizá a la más importante: ¿Se trata de la mejor tecnología disponible? Y lo bueno es que el éxito o fracaso de una determinada tecnología no siempre lo decide su calidad; el caso de la victoria del VHS sobre el Betamax es paradigmático, pero podemos buscar muchos otros, como por ejemplo el triunfo mucho más reciente del Blu-ray sobre el HD-DVD.
 
Pero como decíamos, el éxito del 4K y del OLED, más pronto que tarde, está garantizado. Se trata de avances tan significativos que nadie se va a quedar al margen, y es inevitable que se conviertan en la tecnología base de la industria audiovisual. En el caso del 4K, el hecho de que estemos abocados a él implica que las decisiones en cuanto a equipos de las industrias audiovisuales deben empezar, con efecto inmediato, a renovar su parque tecnológico y preparar sus infraestructuras y sus flujos de trabajo con el 4K plenamente presente. Cualquier empresa que hoy en día no acometa una renovación basada en el 4K, está tirando el dinero.
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